Violencia, factores de ajuste psicosocial y clima familiar y escolar en la adolescencia



Autor:

moreno ruiz, david

Universidad:

pablo de olavide

Departamento:

Informacion no disponible

Fecha de lectura:

07-06-2010

Director:


musitu ochoa, gonzalo
TRIBUNAL

Presidente:

ortega ruiz, rosario

Secretario:

monreal gimeno, maría del carmen

Vocal:

hombrados mendieta, mª isabel

Vocal:

fernandez del valle, jorge carlos

Vocal:

neves de jesús, saúl


Descriptores:


line

Resumen:


En la etapa de desarrollo adolescente el ser humano debe hacer frente a un elevado número de cambios, comúnmente caracterizados por la rapidez y brevedad con la que se suceden. Este momento evolutivo no sólo se circunscribe al desarrollo físico o biológico de la persona sino que además implica profundos cambios en su desarrollo psicológico y social. El adolescente busca definir y desarrollar su identidad como persona que se dispone a ser adulta (Noack, Kerr y Olah, 1999; Steinberg, 1998) enfrentándose a una gran variedad de demandas, conflictos y oportunidades (Compas, Hinden y Gerhardt, 1995). Su vida social y las nuevas responsabilidades que tiene que asumir se amplían considerablemente teniendo que aprender a adaptarse a nuevos contextos, grupos, formas de relación y de comportamiento. Desde esta perspectiva, se han llevado a cabo numerosas investigaciones que analizan los efectos de estos cambios madurativos en relación con la propia imagen que el adolescente tiene de sí mismo, sus diferentes entornos y el desarrollo de distintos problemas de conducta. Precisamente, durante la adolescencia se da una probabilidad mayor de implicación en comportamientos temerarios, ilegales y antisociales. Así, este periodo vital es el de más prevalencia de conductas que pueden producir un desajuste psicosocial como por ejemplo: conducta violenta, problemas de ajuste escolar, rechazo de los iguales y problemas internalizados. De hecho, en numerosas sociedades modernas, la investigación en torno al comportamiento adolescente desviado, y particularmente en el contexto escolar, está experimentando un creciente interés. España no se ha quedado al margen de estos estudios y actualmente proliferan los trabajos sobre esta temática, como la presente tesis doctoral. Entre los motivos que pueden atribuirse a esta mayor disposición para el estudio de la violencia escolar en nuestro país, destaca el aumento de la frecuencia y gravedad de ciertos comportamientos en los centros educativos y la alarma social que algunos de estos sucesos están causando en la opinión pública y que son, fundamentalmente, conocidos a través de los medios de comunicación de masas. Además, es frecuente que el maltrato entre estudiantes no sea detectado por los adultos, padres y profesores, a no ser que sean casos muy evidentes o adquieran un cariz extremo y necesiten de una intervención inmediata. La dificultad en la detección de los episodios de violencia escolar estriba principalmente en la escasa formación de que dispone el profesorado a la hora de enfrentarse a tales problemas en el aula, así como el miedo de los alumnos a posibles represalias, por parte de algunos compañeros si informan a docentes o familiares sobre este tipo de abusos. En definitiva, en el contexto escolar se debería prestar mayor atención a la prevención primaria, de hecho, en la mayoría de nuestras escuelas la prevención del maltrato entre estudiantes o es insuficiente o directamente no se tiene en cuenta. Partiendo de este punto de vista, un marco teórico idóneo para el estudio de los problemas de conducta violenta en la adolescencia es el modelo ecológico del desarrollo humano de Urie Bronfenbrenner (1979). Este modelo señala que el adolescente crece y se desarrolla activamente a través de la relación con su entorno social, espacio sometido a una transformación constante, por medio de interacciones bidireccionales afectadas desde múltiples ambientes o contextos y que están organizados en estructuras concéntricas anidadas. Desde esta perspectiva ecológica podemos estructurar el ambiente en distintos niveles que incluyen el microsistema, es el contexto más próximo e incluye los comportamientos, roles y relaciones interpersonales que el adolescente experimenta día a día (familia, escuela, iguales, etc..); el mesosistema, que comprende las interrelaciones de dos o más entornos en los que la persona en desarrollo participa activamente (familia y escuela, familia e iguales, etc..); el exosistema se refiere a uno o más entornos que no incluyen a la persona en desarrollo como participante activo, pero en los que se producen hechos que afectan al entorno directo de influencia en el adolescente (lugar de trabajo de los padres, decisiones de la directiva de la escuela, etc..); y finalmente el macrosistema, que remite al conjunto de la organización social, los sistemas ideológicos y los patrones institucionales y culturales que rodean a la persona; se trata del contexto más amplio que afecta al resto de niveles (micro-, meso- y exosistema) a través del cual se explican y estructuran las relaciones entre estos. Esta tesis doctoral pretende profundizar, desde un planteamiento ecológico, en el análisis y comprensión de la violencia escolar, así como de los distintos factores que pueden intervenir en la explicación de este comportamiento y que son relevantes para detectar marcadores de ajuste psicosocial en la adolescencia. El análisis ecológico de esta investigación se centrará en los niveles más inmediatos del adolescente, los microsistemas que implican a la familia, la escuela y los iguales, y el mesosistema o su relación entre dichos ambientes. En el nivel individual, se examinaran una serie de variables, escasamente estudiadas en la literatura científica sobre el comportamiento violento en la escuela, que pueden considerarse importantes a la hora de profundizar en la explicación de este tipo de conducta, estas variables son: la autoestima, la empatía, la soledad, la satisfacción con la vida y la reputación social. En la familia, se analizará el clima o ambiente familiar percibido por el adolescente, prestando especial atención a la comunicación, la cohesión y el grado de conflicto familiar, que afectan de manera importante las relaciones y las conductas que se dan entre los miembros de la familia. En el contexto escolar, se estudiará el clima escolar y la actitud hacia la autoridad institucional, estos dos factores juegan un papel esencial en la percepción del adolescente de las relaciones entre estudiantes, con el profesorado y con la institución educativa, determinando consecuentemente la convivencia en la escuela.