Conocimiento del paciente sobres sus medicamentos



Autor:

garcia delgado, pilar

Universidad:

granada

Departamento:

Informacion no disponible

Fecha de lectura:

28-11-2008

Director:


martínez martínez, fernando
Codirector: director) gastelurrutia garralda, miguel ángel
TRIBUNAL

Presidente:

faus dader, mª jose

Secretario:

martín reyes, ángel

Vocal:

murillo fernández, mª dolores

Vocal:

gallardo lara, visitacion

Vocal:

calleja hernández, miguel ángel


Descriptores:


line

Resumen:


Conocimiento del paciente sobre sus medicamentos Resumen Introducción La farmacoterapia es la alternativa terapéutica más utilizada, debido a su alta efectividad, disponibilidad y coste regulable. El número de medicamentos disponibles está en un marcado aumento, cada vez existen más medicamentos nuevos, con mayor eficacia y seguridad, que cuentan con una avanzada tecnología galénica lo que permite nuevas formas de administración, pautas más amplias y posologías irregulares. Todo esto se traduce en un mayor consumo de medicamentos, medicamentos en un alto porcentaje de administración compleja, que requiere un adiestramiento preciso del paciente. Sin embargo, esta terapia no está exenta de errores, la farmacoterapia falla dado que los medicamentos no siempre alcanzan el objetivo terapéutico o por otra parte pueden conducir a la aparición de efectos indeseados. Los fallos de la farmacoterapia son una realidad, un problema de salud pública. Como expone la Organización Mundial de la Salud (OMS). No importa lo efectivo y seguro que sea un producto intrínsecamente, sólo puede cumplir su función si es utilizado correctamente. El proceso de uso del medicamento es una pieza fundamental en el proceso general de atención al paciente, cuando la terapia establecida es el tratamiento farmacológico. Y constituye un subproceso radical para alcanzar los resultados en salud deseados. El paciente en el momento de iniciar el uso del medicamento debe disponer del medicamento adecuado y en óptimo estado, debe conocer el medicamento, cómo tomarlo y qué esperar o no de su uso y debe estar concienciado para cumplir el tratamiento. No obstante, esta calidad óptima en cada uno de los subprocesos no conduce inevitablemente a la consecución de resultados clínicos positivos. Sin embargo, parece obvio que si en algún área evaluable en calidad aparecen errores, éstos se reflejarán en los resultados finales. Por ello si durante el subproceso de uso del medicamento no se evalúa y corrige o reafirma el conocimiento que tiene el paciente sobre el medicamento, es muy probable que realice el proceso de uso del medicamento erróneamente, lo que se traducirá en un resultado negativo en el proceso de uso del medicamento. Es por ello, que pueden estar sucediendo RNM debido a un error en el proceso de uso del medicamento originado por una falta de conocimiento del paciente sobre su medicamento. Por lo tanto, el conocimiento del paciente sobre su medicación es un factor principal para conseguir un uso racional del medicamento, que conlleva, no asegura, un aumento de los resultados positivos asociados a la medicación. El uso racional de los medicamentos aumenta la calidad de la terapia farmacológica que conduce a una disminución en la morbilidad y mortalidad asociadas a ella y a una reducción de costos. Por otro lado, la cobertura de la población en cuanto a la atención sanitaria en España, es del 100% debido a que existe un sistema que proporciona asistencia gratuita y universal. El acceso al medicamento no constituye una barrera para el tratamiento de los problemas de salud; tanto por la distribución geográfica de las farmacias (una farmacia por cada 2.000 habitantes, una de las ratios más elevadas del mundo), como por el abastecimiento de medicamentos a éstas (llevada a cabo por una nutrida red de distribución mayorista), como por el coste de los medicamentos (financiados en el ámbito del Sistema Nacional de Salud y con cargo a la financiación pública, lo que se traduce en un coste para el paciente muy reducido y en el caso del pensionista nulo). De otro lado, cada vez es mayor la demanda de información por parte de la población sobre asuntos relacionados con la salud y los medicamentos. La elevada carga asistencial hace que el tiempo disponible para tal fin en toda la red de Atención Sanitaria sea deficiente, en contraposición existe un exceso de información de dudosa calidad y de fácil acceso para el ciudadano disponible a través de Internet y diferentes medios audiovisuales. Lo que puede suponer que el usuario base su información del medicamento en otras fuentes diferentes a los agentes de salud, con el consiguiente riesgo de déficit en el conocimiento del medicamento pudiendo originar un erróneo proceso de uso y un posible resultado negativo asociado a la medicación. En paralelo a esta reflexión, es importante resaltar la incorporación del concepto de «autocuidado de la salud» relacionado con la calificación de medicamentos como medicamentos no sujetos a prescripción médica. En la realidad social del siglo XXI, en los países desarrollados, cada vez tiene más importancia el uso de medicamentos sin prescripción médica. La automedicación debe ser vigilada en el marco de un uso racional del medicamento, para cuyos fines es imprescindible el papel del farmacéutico en todo lo relacionado con una automedicación responsable, tal y como lo contempla la Ley 29/2006 de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios . Esta situación se contempla en el Plan estratégico de política farmacéutica 2004. La Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios, junto con la Comisión de Farmacia del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, han elaborado una estrategia para asegurar la cooperación entre oficinas de farmacia y administraciones sanitarias y organizaciones profesionales en acciones que permitan elevar el grado de conocimiento de la población en el uso racional de los medicamentos priorizando aquellas que contemplen la práctica de la obtención de medicamentos sin receta médica. Por otra parte, no existen demasiados estudios publicados que midan el nivel de conocimiento de los pacientes acerca de sus medicamentos. Sin embargo, los encontrados, ponen de manifiesto el desconocimiento de los pacientes a cerca de sus tratamientos, Edward BS afirma que el 45% de los pacientes no utilizan sus medicamentos de forma correcta, dato respaldado por otro estudio en el que concluye que sólo el 15% de los pacientes ancianos conocen la dosis, pauta o indicación de sus tratamientos. Una de las limitaciones reconocidas en proyectos de investigación que pretenden correlacionar la influencia del conocimiento del medicamento sobre la aparición de RNM, es la carencia de un método que permita discriminar fielmente los diferentes grados de conocimiento del paciente sobre su medicamento, como ocurre en el artículo de Baena y colaboradores . En el estudio de Tuneu et al. , también se estudia esta variable, pero no encuentra ninguna relación con la aparición de RNM. Concluyen que un 60% de los pacientes presentan un alto conocimiento. La forma de medición en ambos estudios es muy parecida y las diferencias encontradas pueden deberse a que no sea un método que discrimine bien el grado de conocimiento, casi todos los pacientes conocen bastante bien lo que se les pregunta, sobre todo «para que toma» el medicamento. Otros trabajos relacionan «desconocimiento del paciente» o la «falta de información del paciente» con la aparición de resultados clínicos negativos y con su evitabilidad, si bien tampoco se reseña el método para su medición. Para valorar qué intervenciones sanitarias son necesarias, y poder evaluar la calidad y eficacia de dichas intervenciones, sería necesario contar con un instrumento de medida genérico que permita evaluar los conocimientos que tienen los pacientes de su tratamiento farmacológico. El instrumento adecuado para utilizar en este proceso debería ser un cuestionario del conocimiento del medicamento. Su uso tanto en investigación como en atención primaria es cada vez mayor . Los cuestionarios, si son válidos, fiables y de fácil aplicación, se convierten en una herramienta de gran utilidad para los profesionales sanitarios. Actualmente, el farmacéutico comunitario u otros agentes de salud no tienen a su disposición cuestionarios que midan el conocimiento del medicamento de forma general, es decir puedan aplicarse a cualquier paciente que esté en tratamiento con cualquier tipo de medicamento y presente cualquier patología. De hecho, no se ha encontrado ningún cuestionario genérico de conocimiento del medicamento que esté validado. Con todo, un pilar básico para asegurar que se consigan los resultados óptimos de la farmacoterapia radica en el conocimiento que poseen los pacientes acerca de su tratamiento farmacológico. Por ello parece necesario diseñar un método eficiente y poco complejo a la hora de utilizarlo en la práctica clínica, que nos permita conocer si realmente existe una necesidad de información por parte de los pacientes y en tal caso conocer los aspectos concretos de esta carencia de información, de este modo se podrá identificar si el grado de conocimiento de los pacientes es insuficiente para verificar un correcto proceso de uso del medicamento. Y por lo tanto, justificar el empleo de medios y personal en programas de educación sanitaria más adecuados para cubrir las necesidades reales de nuestros pacientes. Con el fin último de cumplir con el axioma básico de la Atención Farmacéutica; asumir la responsabilidad profesional sobre el resultado de uso del medicamento. La obtención de un instrumento óptimo - válido y fiable- para medir conocimiento del paciente sobre su medicamento, permitirá incorporarlos en la evaluación integral de individuos, en la evaluación de la calidad de los servicios cognitivos y en definitiva en la investigación en resultados de las intervenciones de servicios sanitarios. Objetivos Objetivo general ¿ Determinar el grado de conocimiento de los pacientes usuarios de farmacia comunitaria de las provincias Málaga y Murcia sobre los medicamentos. Para lo que se establecen los siguientes objetivos específicos: ¿ Diseñar un cuestionario que mida el grado de conocimiento de los pacientes sobre sus medicamentos. ¿ Validar un cuestionario que mida el grado de conocimiento de los pacientes sobre sus medicamentos. ¿ Determinar el grado de conocimiento de los pacientes usuarios de farmacias comunitarias de las provincias Málaga y Murcia. ¿ Describir algunos de los factores asociados al conocimiento de los pacientes sobre sus medicamentos. Métodos I. Diseño y validación del cuestionario de conocimiento del medicamento. II. Estudio observacional descriptivo transversal. Conclusiones 1. Dos de cada tres pacientes de la población no conocen el medicamento que utilizan. En la provincia de Málaga, el 72% no tiene la información correcta sobre su medicamento necesaria para un adecuado uso del mismo, frente a casi el 60% en la región Murcia. 2. El 66% de los pacientes no conoce el medicamento que utiliza, casi el 9% presenta un conocimiento suficiente de su medicamento y sólo el 25% tiene un conocimiento óptimo. Ningún paciente ha mostrado un conocimiento insuficiente del medicamento que toma. 3. El proceso de uso del medicamento, que incluye: la pauta, posología, forma de administración y duración del tratamiento, es la dimensión más conocida por la población (73%), seguido del objetivo terapéutico, que incluye la indicación y efectividad del medicamento, que lo conoce el 64%, sin embargo sólo el 6% posee información correcta sobre la seguridad. 4. La falta de conocimiento del paciente sobre su medicamento está asociado a la provincia; de manera que en Málaga tienen peor conocimiento que en Murcia. Asociado al incremento de edad del paciente, al país de origen, a la mayor preocupación del paciente por su problema de salud. La ausencia de conocimiento del medicamento también depende de que el paciente no conozca el nombre del medicamento, del aumento en el número de medicamentos consumidos y del prescriptor, estando más asociado a la falta de conocimiento, la automedicación y la indicación del medicamento por el farmacéutico. Bibliografía